El objetivo del juego es cumplir tareas sencillas y cotidianas sin levantarsospecha alguna, pero no será nada fácil si tenemos en cuenta que somo un pulpo totalmente incapaz de moverse con facilidad. Tendremos que controlar sus extremidades una a una para fregar los platos sin romper nada, pasar la fregona o jugar un poco con nuestro hijo al futbol para ser un padre amado y respetado.
El juego en sí es bastante limitado en muchísimos aspectos técnicos, pero no se le puede pedir más a un juego realizado por estudiantes como proyecto de carrera; es más, la diversión viene precisamente de sus defectos. El título desprende un aroma a cutrez extrema que te embriagará, es divertidísimo imaginarse este escenario en la realidad, escuchar los simpáticos ruidos ininteligibles del pulpo que iexplicablemente todo el mundo entiende correctamente y la trama es ridícula, incluido su villano.
Nuestro némesis será un cocinero que nos querrá cocinar, ya que tiene algunas sospechas de que este buen padre no es quien dice ser y nos espiará constantemente hasta que nos delatemos. Como dato que me hizo partirme de risa, ¿Quién os imaginais que será el jefe final de Octodad? Pues nada más y nada menos que subir una escalera de mano; uno de los desafios más grandes y anticlimáticos que jamás he tenido el placer de experimentar.
Si quieres un título con el que pasar una tarde estúpidamente divertida, Octodad es tu juego. Es tan divertido que su secuela Octodad: Dadliest Catch saldrá en las consolas de nueva generación aunque de forma no gratuita. Es increible que una idea tan "especial" sea tan entretenida.
Página web del juego:
Octodad



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